domingo, 31 de enero de 2010

Mijaíl Nikoláyevich Baríshnikov

Mijaíl Nikoláyevich Baríshnikov nació el 27 de enero de 1948, en Riga, Letonia.
Su padre era ingeniero y su madre costurera. A los once años ingresó en la Escuela de Ballet del Teatro de la Opera de Riga, en la cual fue aceptado un año después, en 1960, donde continuó sus estudios académicos. Durante este tiempo, Baríshnikov aprendió a hablar francés y aspiraba a ser concertista de piano. Con el tiempo, se enamoró más del ballet que del piano y como resultado de su propio interés y su éxito en festivales escolares, decidió seguir la carrera de bailarín.

En 1963, durante una visita a Leningrado, solicitó la entrada en la famosa Academia de Ballet Vaganova. Fue inmediatamente admitido y se unió a la clase de Aleksandr Pushkin, quien anteriormente había enseñado a Rudolf Nureyev. Al completar sus estudios en 1966, se unió al Ballet Kirov en Leningrado.

Baryshnikov - Nutcracker - 1º Parte

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Luego de innumerables éxitos y premios, su necesidad de ampliar horizontes, en 1974 a la edad de 26 años, Baryshnikov fue invitado a participar en una corta gira por Canadá con otros jóvenes promesas del ballet ruso, una vez en Toronto, solicitó asilo político, y abandonó su lugar preponderante en el Ballet Kirov. Hasta que se trasladó a Nueva York donde se unió al American Ballet Theatre y se vinculó con las más prestigiosas compañías americanas, europeas y canadienses.

Baryshnikov - Nutcracker - 2º Parte

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Llegado a la gran manzana, comenzó a bailar en el American Ballet Theatre (ABT) como bailarín principal. Allí participó en innumerables repertorios clásicos, tales como: Don Quijote, El Cascanueces, La Bella Durmiente, El lago de los Cisnes, etc. junto con Natalia Makarova su pareja artística preferida. En 1979, se mudó del ABT Al New York City Ballet para trabajar con el reconocido coreógrafo George Balanchine, con quien amplió sus horizontes en cuanto a técnica y estilos coreográficos. En el New York City Ballet, hizo pareja con la bailarina Gelsey Kirkland, con quien bailó casi todas las piezas existentes en el ballet clásico y en el repertorio de Balanchine.

Baryshnikov - Nutcracker - 3º Parte

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En 1980, luego de la repentina muerte de Balachine, Baryshnikov regresa al ABT pero esta vez no sólo como bailarín principal sino como Director Artístico de la compañía, puesto que ocupó hasta 1990.
Una vez fuera de las filas del ABT, decidió darle un giro a su carrera, orientada hacia otros estilos de la danza. Desde ese momento, comenzó a crear coreografías más modernas que a su vez se adaptaban mejor a su madurez personal y experiencia artística; es así como surge White Oak Dance Project (WODP), su propia compañía fundada conjuntamente con el coreógrafo americano Mark Morris.

Baryshnikov - Nutcracker - 5º Parte

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La década de los 90 aportó grandes cambios para el bailarín, lanzó sus propias líneas de perfume Baríshnikov y de ropa para danza, y continuó su actividad en producciones cinematográficas, demostrando su interés por otros estilos y su disposición a la fusión, colaborando con otros bailarines como George Hynes, una de las figuras más importantes de la danza Tap.

Baryshnikov - Nutcracker - 6º Parte

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El cambio más importante en su vida profesional se registró tras la decisión de abandonar el ballet, cambiándolo por la danza moderna al fundar White Oak Dance Project, una compañía de giras que fundó junto con Mark Morris y de la que fue director artístico desde 1990 hasta 2002.En 2004 abrió su Centro de las Artes en Nueva York.
“No importa lo alto que levantes la pierna. La técnica se basa en la transparencia, simplicidad y hacer un verdadero intento».
Baríshnikov hizo invisible el hecho de tener baja estatura con trabajo, esfuerzo y haciendo brillar lo más importante: el verdadero talento. Con esto combatió sus puntos débiles y brilló en producciones que en un principio no eran “adecuadas para alguien como el”. Su forma de bailar es reconocida como de «libro de texto».

Baryshnikov - Nutcracker - 7º Parte

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Baryshnikov - Nutcracker - 8º Parte

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Baryshnikov - Nutcracker - 9º Parte

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Baryshnikov - Nutcracker - 10º Parte

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A parte de su vida artística dedicada al mundo de la danza, Baryshnikov ha participado como actor en varias producciones cinematográficas, como "Paso decisivo" (1977), con Shirley MacLaine; "Noches de sol" (1985), "Dancers" (1987), "The Cabinet of Dr. Ramirez" (1991) y "Espías sin fronteras" (1991) junto a Gene Hackman. Por su participación en "Paso decisivo" fue nominado al Oscar como Mejor Actor Secundario.

Aunque muchos autores señalan que se ha casado tres veces, Mikhail Baryshnikov sigue siendo un hombre soltero, pero comprometido con su novia desde hace más de 15 años, Lisa Rinehart con quien tiene tres hijos. Su hija mayor es fruto de su noviazgo con la actriz Jessica Lange, con quien sigue manteniendo una relación muy cercana.Paradójicamente, ninguno de sus hijos heredó su pasión y talento por la danza; su hijo varón es jugador de jockey, sus dos hijas pequeñas son buenas gimnastas y la mayor está por entrar a la Universidad.

lunes, 25 de enero de 2010

Napoleón Bonaparte

Napoleón nació el 15 de agosto de 1769 en Ajaccio, capital de la actual Córcega, en una familia numerosa de ocho hermanos, la familia Bonaparte o, con su apellido italianizado, Buonaparte. Cinco de ellos eran varones: José, Napoleón, Lucien, Luis y Jerónimo. Las niñas eran Elisa, Paulina y Carolina. Al amparo de la grandeza de Napolione -así lo llamaban en su idioma vernáculo-, todos iban a acumular honores, riqueza, fama y a permitirse asimismo mil locuras. La madre, María Leticia Ramolino, era una mujer de notable personalidad, a la que Stendhal eligió por su carácter firme y ardiente.
Carlos María Bonaparte, el padre, siempre con agobios económicos por sus inciertos tanteos en la abogacía, sobrellevados gracias a la posesión de algunas tierras, demostró tener pocas aptitudes para la vida práctica. Sus dificultades se agravaron al tomar partido por la causa nacionalista de Córcega frente a su nueva metrópoli, Francia; congregados en torno a un héroe nacional, Paoli, los isleños la defendieron con las armas. A tenor de las derrotas de Paoli y la persecución de su bando, la madre de Napoleón tuvo que arrostrar durante sus primeros alumbramientos las incidencias penosas de las huidas por la abrupta isla; de sus trece hijos, sólo sobrevivieron aquellos ocho. Sojuzgada la revuelta, el gobernador francés, conde de Marbeuf, jugó la carta de atraerse a las familias patricias de la isla. Carlos Bonaparte, que religaba sus ínfulas de pertenencia a la pequeña nobleza con unos antepasados en Toscana, aprovechó la oportunidad, viajó con una recomendación de Marbeuf hacia la metrópoli para acreditarlas y logró que sus dos hijos mayores entraran en calidad de becarios en el Colegio de Autun.
Los méritos escolares de Napoleón en matemáticas, a las que fue muy aficionado y que llegaron a constituir una especie de segunda naturaleza para él -de gran utilidad para su futura especialidad castrense, la artillería-, facilitaron su ingreso en la Escuela Militar de Brienne. De allí salió a los diecisiete años con el nombramiento de subteniente y un destino de guarnición en la ciudad de Valence.

Napoleón Bonaparte - 1º Parte

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A poco sobrevino el fallecimiento del padre y, por este motivo, el traslado a Córcega y la baja temporal en el servicio activo. Su agitada etapa juvenil discurrió entre idas y venidas a Francia, nuevos acantonamientos con la tropa, esta vez en Auxonne, la vorágine de la Revolución, cuyas explosiones violentas conoció durante una estancia en París, y los conflictos independentistas de Córcega. En el agitado enfrentamiento de las banderías insulares, Napoleón se creó enemigos irreconciliables, entre ellos el mismo Paoli, al romper éste con la Convención republicana y decantarse el joven oficial por las facciones afrancesadas. La desconfianza hacia los paolistas en la familia Bonaparte se fue trocando en furiosa animadversión. Napoleón se alzó mediante intrigas con la jefatura de la milicia y quiso ametrallar a sus adversarios en las calles de Ajaccio. Pero fracasó y tuvo que huir con los suyos, para escapar al incendio de su casa y a una muerte casi segura a manos de sus enfurecidos compatriotas.
Un joven Napoleón Bonaparte
Instalado con su familia en Marsella, malvivió entre grandes penurias económicas que a veces les situaron al borde de la miseria; el horizonte de las disponibilidades familiares solía terminar en las casas de empeños, pero los Bonaparte no carecían de coraje ni recursos. María Leticia, la madre, se convirtió en amante de un comerciante acomodado Clary, el hermano José se casó con una hija de éste, Marie Julie, si bien el noviazgo de Napoleón con otra hija, Désirée, no prosperó. Con todo, las estrecheces sólo empezaron a remitir cuando un hermano de Robespierre, Agustín, le deparó su protección. Consiguió reincorporarse a filas con el grado de capitán y adquirió un amplio renombre con ocasión del asedio de Tolón, en 1793, al sofocar una sublevación contrarrevolucionaria apoyada por los ingleses; el plan de asalto propuesto a unos inexperimentados generales fue suyo, la ejecución también y el éxito infalible.
En reconocimiento a sus méritos fue ascendido a general de brigada, se le destinó a la comandancia general de artillería en el ejército de Italia y viajó en misión especial a Génova. Esos contactos con los Robespierre estuvieron a punto de serle fatales al caer el Terror jacobino, el 9 Termidor, y verse encarcelado por un tiempo en la fortaleza de Antibes, mientras se dilucidaba su sospechosa filiación. Liberado por mediación de otro corso, el comisario de la Convención Salicetti, el joven Napoleón, con veinticuatro años y sin oficio ni beneficio, volvió a empezar en París, como si partiera de cero.
Encontró un hueco en la sección topográfica del Departamento de Operaciones. Además de las tareas propiamente técnicas, entre mapas, informes y secretos militares, esta oficina posibilitaba el acceso a las altas autoridades civiles que la supervisaban. Y a través de éstas, a los salones donde las maquinaciones políticas y las especulaciones financieras, en el turbio esplendor que había sucedido al implacable moralismo de Robespierre, se entremezclaban con las lides amorosas y la nostalgia por los usos del Antiguo Régimen.
Allí encontró a la refinada Josefina Tascher de la Pagerie, de reputación tan brillante como equívoca, quien colmó también su vacío sentimental. Era una dama criolla oriunda de la Martinica, que tenía dos hijos, Hortensia y Eugenio, y cuyo primer marido, el vizconde y general de Beauharnais, había sido guillotinado por los jacobinos. Mucho más tarde Napoleón, que declaraba no haber sentido un afecto profundo por nada ni por nadie, confesaría haber amado apasionadamente en su juventud a Josefina, que le llevaba unos cinco años. Entre sus amantes se contaba Barras, el hombre fuerte del Directorio surgido con la nueva Constitución republicana de 1795, quien por entonces andaba a la búsqueda de una espada, según su expresión literal, a la que manejar convenientemente para el repliegue conservador de la república y hurtarlo a las continuas tentativas de golpe de estado de realistas, jacobinos y radicales igualitarios. La elección de Napoleón fue precipitada por una de las temibles insurrecciones de las masas populares de París, al finalizar 1795, a la que se sumaron los monárquicos con sus propios fines desestabilizadores. Encargado de reprimirla, Napoleón realizó una operación de cerco y aniquilamiento a cañonazos que dejó la capital anegada en sangre. La Convención se había salvado.
Asegurada la tranquilidad interior por el momento, Barras le encomendó en 1796 dirigir la guerra en uno de los frentes republicanos más desasistidos el de Italia, contra los austríacos y piamonteses. Unos días antes de su partida se casó con Josefina en ceremonia civil, pero en su ausencia no pudo evitar que ella volviera a entregarse a Barras y a otros miembros del círculo gubernamental. Celoso y atormentado, terminó por reclamarla imperiosamente a su lado, en el mismo escenario de batalla.

Napoleón Bonaparte - 2º Parte

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Aquel general de veintisiete años transformó unos cuerpos de hombres desarrapados hambrientos y desmoralizados en una formidable máquina bélica que trituró el Piamonte en menos de dos semanas y repelió a los austríacos más allá de los Alpes, de victoria en victoria. Sus campañas de Italia pasarían a ser materia obligada de estudio en las academias militares durante innúmeras promociones. Tanto o más significativas que sus victorias aplastantes en Lodi, en 1796, en Arcole y Rívoli, en 1797, fue su reorganización política de la península italiana, que llevó a cabo refundiendo las divisiones seculares y los viejos estados en repúblicas de nuevo cuño dependientes de Francia. El rayo de la guerra se revelaba simultáneamente como el genio de la paz. Lo más inquietante era el carácter autónomo de su gestión: hacía y deshacía conforme a sus propios criterios y no según las orientaciones de París. El Directorio comenzó a irritarse. Cuando Austria se vio forzada a pedir la paz en 1797, ya no era posible un control estricto sobre un caudillo alzado a la categoría de héroe legendario.
Napoleón en la campaña de Egipto (Antoine Jean Gros)
Napoleón mostraba una amenazadora propensión a ser la espada que ejecuta, el gobierno que administra y la cabeza que planifica y dirige, tres personas en una misma naturaleza de inigualada eficacia. Por ello, el Directorio columbró la posibilidad de alejar esa amenaza aceptando su plan de cortar las rutas vitales del poderío británico -las del Mediterráneo y la India- con una expedición a Egipto. Así, el 19 de mayo de 1798 embarcaba rumbo a Alejandría, y dos meses después, en la batalla de las pirámides, dispersaba a la casta de guerreros mercenarios que explotaban el país en nombre de Turquía, los mamelucos, para internarse luego en el desierto sirio. Pero todas sus posibilidades de éxito se vieron colapsadas por la destrucción de la escuadra francesa en Abukir por Nelson, el émulo inglés de Napoleón en los escenarios navales.
El revés lo dejó aislado y consumiéndose de impaciencia ante las fragmentarias noticias que recibía de Europa. Allí la segunda coalición de las potencias monárquicas había recobrado las conquistas de Italia y la política interior francesa hervía de conjuras y candidatos a asaltar un Estado en el que la única fuerza estabilizadora que restaba era el ejército. Por fin se decidió a regresar a Francia en el primer barco que pudo sustraerse al bloqueo de Nelson, recaló de paso en su isla natal y nadie se atrevió a juzgarle por deserción y abandono de sus tropas, mientras subía otra vez de Córcega a París, ahora como héroe indiscutido.

Napoleón Bonaparte - 3º Parte

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En pocas semanas organizó el golpe de estado del 18 Brumario (según la nueva nomenclatura republicana del calendario: el 9 de noviembre) con la colaboración de su hermano Luciano, el cual le ayudó a disolver la Asamblea Legislativa del Consejo de los Quinientos en la que figuraba como presidente. Era el año de 1799. El golpe barrió al Directorio, a su antiguo protector Barras, a las cámaras a los últimos clubes revolucionarios, a todos los poderes existentes e instauró el Consulado: un gobierno provisional compartido en teoría por tres titulares, pero en realidad cobertura de su dictadura absoluta, sancionada por la nueva Constitución napoleónica del año 1800.
Napoleón, Primer Cónsul (Óleo de Antoine Jean Gros)
Aprobada bajo la consigna de «la Revolución ha terminado», la nueva Constitución restablecía el sufragio universal que había recortado la oligarquía termidoriana, sucesora de Robespierre. En la práctica, calculados mecanismos institucionales cegaban los cauces efectivos de participación real a los electores, a cambio de darles la libertad de que le ratificasen en entusiásticos plebiscitos. El que validó su ascensión a primer cónsul al cesar la provisionalidad, arrojó menos de dos mil votos negativos entre varios millones de papeletas. Pero Napoleón no se contentó con alargar luego esta dignidad a una duración de diez años, sino que en 1802 la convirtió en vitalicia. Era poco todavía para el gran advenedizo que embriagaba a Francia de triunfos después de haber destruido militarmente a la segunda coalición en Marengo, y emprendía una deslumbrante reconstrucción interna.

Napoleón Bonaparte - 4º Parte

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La heterogénea oposición a su gobierno fue desmantelada mediante drásticas represiones a derecha e izquierda, a raíz de fallidos atentados contra su persona; el ejemplo más amedrentador fue el secuestro y ejecución de un príncipe emparentado con los Borbones depuestos, el duque de Enghien, el 20 de marzo de 1804. El corolario de este proceso fue el ofrecimiento que le hizo el Senado al día siguiente de la corona imperial. La ceremonia de coronación se llevó a cabo el 2 de diciembre en Notre Dame, con la asistencia del papa Pío VII, aunque Napoleón se ciñó la corona a sí mismo y después la impuso a Josefina; el pontífice se limitó a pedir que celebrasen un matrimonio religioso, en un sencillo acto que se ocultó celosamente al público. Una nueva Constitución el mismo año afirmó aún más su autoridad omnímoda.
Napoleón coronado emperador (Cuadro de J. A. D. Ingres)
La historia del Imperio es una recapitulación de sus victorias sobre las monarquías europeas, aliadas en repetidas coaliciones contra Francia y promovidas en último término por la diplomacia y el oro ingleses. En la batalla de Austerlitz, de 1805, abatió la tercera coalición; en la de Jena, de 1806, anonadó al poderoso reino prusiano y pudo reorganizar todo el mapa de Alemania en la Confederación del Rin, mientras que los rusos eran contenidos en Friendland, en 1807. Al reincidir Austria en la quinta coalición, volvió a destrozarla en Wagram en 1809.
Nada podía resistirse a su instrumento de choque, la Grande Armée (el 'Gran Ejército'), y a su mando operativo, que, en sus propias palabras, equivalía a otro ejército invencible. Cientos de miles de cadáveres de todos los bandos pavimentaron estas glorias guerreras. Cientos de miles de soldados supervivientes y sus bien adiestrados funcionarios, esparcieron por Europa los principios de la Revolución francesa. En todas partes los derechos feudales eran abolidos junto con los mil particularismos económicos, aduaneros y corporativos; se creaba un mercado único interior, se implantaba la igualdad jurídica y política según el modelo del Código Civil francés, al que dio nombre -el Código Napoleón, matriz de los derechos occidentales, excepción hecha de los anglosajones-; se secularizaban los bienes eclesiásticos; se establecía una administración centralizada y uniforme y la libertad de cultos y de religión, o la libertad de no tener ninguna. Con estas y otras medidas se reemplazaban las desigualdades feudales -basadas en el privilegio y el nacimiento- por las desigualdades burguesas -fundadas en el dinero y la situación en el orden productivo-. La obra napoleónica, que liberó fundamentalmente la fuerza de trabajo, es el sello de la victoria de la burguesía y puede resumirse en una de sus frases: «Si hubiera dispuesto de tiempo, muy pronto hubiese formado un solo pueblo, y cada uno, al viajar por todas partes, siempre se habría hallado en su patria común». Esta temprana visión unitarista de Europa, quizá la clave de la fascinación que ha ejercido su figura sobre tan diversas corrientes historiográficas y culturales, ignoraba las peculiaridades nacionales en una uniformidad supeditada por lo demás a la égida imperialista de Francia. Así, una serie de principados y reinos férreamente sujetos, mero glacis defensivo en las fronteras, fueron adjudicados a sus hermanos y generales. El excluido fue Luciano Bonaparte, a resultas de una prolongada ruptura fraternal.
A las numerosas infidelidades conyugales de Josefina durante sus campañas, por lo menos hasta los días de la ascensión al trono, apenas había correspondido Napoleón con algunas aventuras fugaces. Éstas se trocaron en una relación de corte muy distinto al encontrar en 1806 a la condesa polaca María Walewska, en una guerra contra los rusos; intermitente, pero largamente mantenido el amor con la condesa, satisfizo una de las ambiciones napoleónicas, tener un hijo, León. Esta ansia de paternidad y de rematar su obra con una legitimidad dinástica se asoció a sus cálculos políticos para empujarle a divorciarse de Josefina y solicitar a una archiduquesa austriaca, María Luisa, emparentada con uno de los linajes más antiguos del continente.

Napoleón Bonaparte - 5º Parte

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Sin otro especial relieve que su estirpe, esta princesa cumplió lo que se esperaba del enlace, al dar a luz en 1811 a Napoleón II -de corta y desvaída existencia, pues murió en 1832-, proclamado por su padre en sus dos sucesivas abdicaciones, pero que nunca llegó a reinar. Con el tiempo, María Luisa proporcionó al emperador una secreta amargura al no compartir su caída, ya que regresó al lado de sus progenitores, los Habsburgo, con su hijo, y en la corte vienesa se hizo amante de un general austriaco, Neipperg, con quien contrajo matrimonio en segundas nupcias a la muerte de Napoleón.

Napoleón Bonaparte - 6º Parte

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El año de su matrimonio con María Luisa, 1810, pareció señalar el cenit napoleónico. Los únicos Estados que todavía quedaban a resguardo eran Rusia y Gran Bretaña, cuya hegemonía marítima había sentado de una vez por todas Nelson en Trafalgar, arruinando los proyectos mejor concebidos del emperador. Contra esta última había ensayado el bloqueo continental, cerrando los puertos y rutas europeos a las manufacturas británicas. Era una guerra comercial perdida de antemano, donde todas las trincheras se mostraban inútiles ante el activísimo contrabando y el hecho de que la industria europea aún estuviese en mantillas respecto de la británica y fuera incapaz de surtir la demanda. Colapsada la circulación comercial, Napoleón se perfiló ante Europa como el gran estorbo económico, sobre todo cuando las mutuas represalias se extendieron a los países neutrales.

Napoleón Bonaparte - 7º Parte

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El bloqueo continental también condujo en 1808 a invadir Portugal, el satélite británico, y su llave de paso, España. Los Borbones españoles fueron desalojados del trono en beneficio de su hermano José, y la dinastía portuguesa huyó a Brasil. Ambos pueblos se levantaron en armas y comenzaron una doble guerra de Independencia que los dejaría destrozados para muchas décadas, pero fijaron y diezmaron a una parte de la Grande Armée en una agotadora lucha de guerrillas que se extendió hasta 1814, doblada en las batallas a campo abierto por un moderno ejército enviado por Gran Bretaña.

Napoleón Bonaparte - 8º Parte

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La otra parte del ejército, en la que había enrolado a contingentes de las diversas nacionalidades vencidas, fue tragada por las inmensidades rusas. En la campaña de 1812 contra el zar Alejandro I, Napoleón llegó hasta Moscú, pero en la obligada retirada perecieron casi medio millón de hombres entre el frío y el hielo del invierno ruso, el hambre y el continuo hostigamiento del enemigo. Toda Europa se levantó entonces contra el dominio napoleónico, y el sentimiento nacional de los pueblos se rebeló dando soporte al desquite de las monarquías; hasta en Francia, fatigada de la interminable tensión bélica y de una creciente opresión, la burguesía resolvió desembarazarse de su amo.

Napoleón Bonaparte - 9º Parte

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La batalla resolutoria de esta nueva coalición, la sexta, se libró en Leipzig en 1813, la «batalla de las Naciones», una de las grandes y raras derrotas de Napoleón. Fue el prólogo de la invasión de Francia, la entrada de los aliados en París y la abdicación del emperador en Fontainebleau, en abril de 1814, forzada por sus mismos generales. Las potencias vencedoras le concedieron la soberanía plena sobre la minúscula isla italiana de Elba y restablecieron en su lugar a los Borbones, arrojados por la Revolución, en la figura de Luis XVIII.

Napoleón Bonaparte - 10º Parte

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Su estancia en Elba, suavizada por los cuidados familiares de su madre y la visita de María Walewska, fue comparable a la de un león enjaulado. Tenía cuarenta y cinco años y todavía se sentía capaz de hacer frente a Europa. Los errores de los Borbones, que a pesar del largo exilio no se resignaban a pactar con la burguesía, y el descontento del pueblo le dieron ocasión para actuar. Desembarcó en Francia con sólo un millar de hombres y, sin disparar un solo tiro, en un nuevo baño triunfal de multitudes, volvió a hacerse con el poder en París.

Napoleón Bonaparte - 11º Parte

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Pero fue completamente derrotado en junio de 1815 por los vigilantes Estados europeos -que no habían depuesto las armas, atentos a una posible revigorización francesa- en Waterloo y puesto nuevamente en la disyuntiva de abdicar. Así concluyó su segundo período imperial, que por su corta duración se ha llamado de los Cien Días (de marzo a junio de 1815). Se entregó a los ingleses, que le deportaron a un perdido islote africano, Santa Elena, donde sucumbió lentamente a las iniquidades de un tétrico carcelero, Hudson Lowe. Antes de morir, el 5 de mayo de 1821, escribió unas memorias, el Memorial de Santa Elena, en las que se describió a sí mismo tal como deseaba que le viese la posteridad. Ésta aún no se ha puesto de acuerdo sobre su personalidad mezcla singular del bronco espadón cuartelero, el estadista, el visionario, el aventurero y el héroe de la antigüedad obsesionado por la gloria.

Napoleón Bonaparte - 12º Parte

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Napoleón Bonaparte - 13º Parte

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Napoleón Bonaparte - 14º Parte

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Napoleón Bonaparte - 15º Parte

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Napoleón Bonaparte - 16º Parte

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Napoleón Bonaparte - 17º Parte


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Napoleón Bonaparte - 18º Parte

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Napoleón Bonaparte - 19º Parte

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Napoleón Bonaparte - 20º Parte

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Napoleón Bonaparte - 21º Parte

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viernes, 22 de enero de 2010

Audiolibro - Inés del alma mía de Isabel Allende

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Inés del alma mía de Isabel Allende
Esta novela está basada en la vida de Inés Suárez, una mujer extremeña cuyo esposo, Juan de Málaga, viaja al Nuevo Mundo en el s. XVI en busca de El Dorado. Años después ella decide ir en su búsqueda. Cuando recibe la noticia de que su esposo ha fallecido, se une al grupo de conquistadores que pretenden llegar a Chile. La fuerza de Inés le ayuda a sobrevivir ante todo tipo de percances: el viaje en barco, su llegada a Perú y cómo sale airosa de todas las situaciones gracias a sus habilidades femeninas mezcladas con un espíritu masculino. La parte más épica es la que se centra en el instinto de superviviencia cuando se lleva a cabo la travesía hasta Chile y cómo tienen que reaccionar frente al ataque de los indios mapuche, y la parte más amable es una espectacular historia de amor que tiene como protagonista a Pedro de Valdivia: un hombre ambicioso al que Inés consigue dominar y compartir con él la aventura de la conquista de Chile. La intuición femenina les ayuda a superar muchos percances y el amor entre ambos es tan potente que es inimaginable pensar en una separación. Las aspiraciones políticas de Pedro potenciarán la ruptura entre ambos pero la huella que dejará el conquistador en esta mujer fuerte y valiente perdurará hasta el resto de sus días. Los indios nunca llegan a aceptar que los conquistadores españoles se afinquen en sus tierras. Atacan y saquean Santiago y hay que comenzar de nuevo. Inés no se da por vencida y junto a Rodrigo de Quiroga, que ha sido hombre de confianza de Pedro de Valdivia reconstruyen la ciudad. Nace entre ellos una relación distinta, un amor adulto, que no se puede comparar a la relación de complicidad que había existido entre Inés y Pedro, pero que se traduce en estabilidad y confianza.
Aquí tienes los enlaces para bajarlo.

jueves, 21 de enero de 2010

Audiolibro - La lengua de las mariposas y otros relatos

Audiolibro
La lengua de las mariposas y otros relatos
Leidos por el autor.
La lengua de las mariposas es un cuento (o historia) que pertenece al libro titulado ¿Qué me quieres, amor?, cuyo autor es Manuel Rivas. Con ¿Qué me quieres, amor? Manuel Rivas nos trae historias sustraídas de la apariencia cotidiana de la vida y escritas con la sensación de quien roza con los dedos las vísceras y la piel del mundo. Por ¿Qué me quieres, amor? libro de relatos, en el que sobresale el cuento La lengua de las mariposas, Manuel Rivas ganó el Premio Nacional de Narrativa de 1996. El director de cine José Luis Cuerda estrenó (el año 1999) con gran éxito de público y crítica su adaptación cinematográfica con Fernando Fernán Gómez como protagonista.
Cada cuento de este libro es un hechizo urdido por el indiscutible ritmo y sensibilidad de Manuel Rivas. Da nombre a la obra la historia de un enamorado que cambia definitivamente su vida con el atraco a un banco.
En otros relatos es también el amor el protagonista indefinido: el amor del padre que va a trabajar con la preocupación de no saber cómo ni dónde ha pasado su hijo la noche; el amor a la madre, de inefable semejanza, en el recuerdo infantil, a la lechera que pintara Vermeer en 1660; el amor más carnal de Carmiña, con la incómoda presencia de su perro Tarzán; o - ¿por qué no? - el amor compasivo que llega a sentir el lector por el viejo profesor rural de La Lengua de las Mariposas, historia que ha sido adaptada en cine por José Luis Cuerda y Rafael Azcona.
La lengua de las mariposas trata la amistad fraternal entre un escolar y un maestro anarquista, que nace de la mutua curiosidad por la vida de los animales, y que es destrozada por la brutalidad de 1936. La historia de Manuel Rivas esta ambientada en la época en que acaba la 2ª República y estalla la Guerra Civil( 1936).
Aquí tienes el acceso para bajarlo.

domingo, 17 de enero de 2010

Especial de Costa Rica en The History Channel

Estas son algunas de las “curiosidades” que mostrará el documental:
Teatro por Café y Plátanos:
El Teatro Nacional es una de las edificaciones más importantes de Costa Rica, en su interior se encuentra una pintura muy importante. Esta imagen está relacionada con la peculiar manera en que se pudo llevar a cabo la construcción de este teatro.
Parroquia inconclusa:
Desde hace casi cinco siglos los terrenos donde yacen las “Ruinas de Cartago” han sido escenario de diferentes edificaciones en honor al Apóstol Santiago, primer patrono de nuestro país. La parroquia ha sido reconstruida cinco veces y nunca ha sido concluida.

La Declaración de la Independencia llega por correo:

Lo que muy pocos saben es que si la Guerra de independencia no se luchó en Costa Rica, si hubo conflictos y lucha interna para decidir si aceptaban o no la independencia.

El origen de piedras esféricas:

En Costa Rica se encuentran elementos esféricos que no se sabe de su procedencia ya que ni indígenas ni conquistadores dejaron registro. Es realmente un misterio, hasta el material de que están hechas no es de la zona.

Sitio Arqueológico:

El Guayabo, despoblado inexplicablemente: Es uno de los sitios arqueológicos más importantes por el gran tamaño que se ha descubierto en el país. Alberga estructuras arqueológicas como puentes, acueductos, etc. y también el bosque lluvioso. La causa del abandono y la exterminación de este grupo nativo antes de la conquista española aún no se han descubierto.
Francisco Morazán Quesada, dictador o popular:
Lo que muy pocos saben de Francisco Morazán Quesada es que fue Jefe de Estado a la fuerza en el periodo de abril a septiembre de 1842. Fue fusilado por una revuelta popular y no por gente de gobierno. Tres días después de ser fusilado, lo desentierran para verificar que estuviera muerto. Pero no lo encontraron, él paseaba libremente por Costa Rica del brazo de su amante.
Calypsonian, el pregonero del pueblo:
El Calypso limonense es producto de un proceso evolutivo que se extiende hasta el siglo XXI. Es música de origen jamaiquino ejecutada en las áreas rurales, con instrumentos acústicos y que normalmente se cantaba sobre temas relacionados con la vida cotidiana.

Especial de Costa Rica en The History Channel - 1ª Parte
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Especial de Costa Rica en The History Channel - 2ª Parte

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Especial de Costa Rica en The History Channel - 3ª Parte
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Especial de Costa Rica en The History Channel - 4ª Parte
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Especial de Costa Rica en The History Channel - 5ª Parte
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