domingo, 31 de enero de 2010

Mijaíl Nikoláyevich Baríshnikov

Mijaíl Nikoláyevich Baríshnikov nació el 27 de enero de 1948, en Riga, Letonia.
Su padre era ingeniero y su madre costurera. A los once años ingresó en la Escuela de Ballet del Teatro de la Opera de Riga, en la cual fue aceptado un año después, en 1960, donde continuó sus estudios académicos. Durante este tiempo, Baríshnikov aprendió a hablar francés y aspiraba a ser concertista de piano. Con el tiempo, se enamoró más del ballet que del piano y como resultado de su propio interés y su éxito en festivales escolares, decidió seguir la carrera de bailarín.

En 1963, durante una visita a Leningrado, solicitó la entrada en la famosa Academia de Ballet Vaganova. Fue inmediatamente admitido y se unió a la clase de Aleksandr Pushkin, quien anteriormente había enseñado a Rudolf Nureyev. Al completar sus estudios en 1966, se unió al Ballet Kirov en Leningrado.

Baryshnikov - Nutcracker - 1º Parte

Luego de innumerables éxitos y premios, su necesidad de ampliar horizontes, en 1974 a la edad de 26 años, Baryshnikov fue invitado a participar en una corta gira por Canadá con otros jóvenes promesas del ballet ruso, una vez en Toronto, solicitó asilo político, y abandonó su lugar preponderante en el Ballet Kirov. Hasta que se trasladó a Nueva York donde se unió al American Ballet Theatre y se vinculó con las más prestigiosas compañías americanas, europeas y canadienses.

Baryshnikov - Nutcracker - 2º Parte

Llegado a la gran manzana, comenzó a bailar en el American Ballet Theatre (ABT) como bailarín principal. Allí participó en innumerables repertorios clásicos, tales como: Don Quijote, El Cascanueces, La Bella Durmiente, El lago de los Cisnes, etc. junto con Natalia Makarova su pareja artística preferida. En 1979, se mudó del ABT Al New York City Ballet para trabajar con el reconocido coreógrafo George Balanchine, con quien amplió sus horizontes en cuanto a técnica y estilos coreográficos. En el New York City Ballet, hizo pareja con la bailarina Gelsey Kirkland, con quien bailó casi todas las piezas existentes en el ballet clásico y en el repertorio de Balanchine.

Baryshnikov - Nutcracker - 3º Parte

En 1980, luego de la repentina muerte de Balachine, Baryshnikov regresa al ABT pero esta vez no sólo como bailarín principal sino como Director Artístico de la compañía, puesto que ocupó hasta 1990.
Una vez fuera de las filas del ABT, decidió darle un giro a su carrera, orientada hacia otros estilos de la danza. Desde ese momento, comenzó a crear coreografías más modernas que a su vez se adaptaban mejor a su madurez personal y experiencia artística; es así como surge White Oak Dance Project (WODP), su propia compañía fundada conjuntamente con el coreógrafo americano Mark Morris.

Baryshnikov - Nutcracker - 5º Parte

La década de los 90 aportó grandes cambios para el bailarín, lanzó sus propias líneas de perfume Baríshnikov y de ropa para danza, y continuó su actividad en producciones cinematográficas, demostrando su interés por otros estilos y su disposición a la fusión, colaborando con otros bailarines como George Hynes, una de las figuras más importantes de la danza Tap.

Baryshnikov - Nutcracker - 6º Parte

El cambio más importante en su vida profesional se registró tras la decisión de abandonar el ballet, cambiándolo por la danza moderna al fundar White Oak Dance Project, una compañía de giras que fundó junto con Mark Morris y de la que fue director artístico desde 1990 hasta 2002.En 2004 abrió su Centro de las Artes en Nueva York.
“No importa lo alto que levantes la pierna. La técnica se basa en la transparencia, simplicidad y hacer un verdadero intento».
Baríshnikov hizo invisible el hecho de tener baja estatura con trabajo, esfuerzo y haciendo brillar lo más importante: el verdadero talento. Con esto combatió sus puntos débiles y brilló en producciones que en un principio no eran “adecuadas para alguien como el”. Su forma de bailar es reconocida como de «libro de texto».

Baryshnikov - Nutcracker - 7º Parte

Baryshnikov - Nutcracker - 8º Parte

Baryshnikov - Nutcracker - 9º Parte

Baryshnikov - Nutcracker - 10º Parte

A parte de su vida artística dedicada al mundo de la danza, Baryshnikov ha participado como actor en varias producciones cinematográficas, como "Paso decisivo" (1977), con Shirley MacLaine; "Noches de sol" (1985), "Dancers" (1987), "The Cabinet of Dr. Ramirez" (1991) y "Espías sin fronteras" (1991) junto a Gene Hackman. Por su participación en "Paso decisivo" fue nominado al Oscar como Mejor Actor Secundario.

Aunque muchos autores señalan que se ha casado tres veces, Mikhail Baryshnikov sigue siendo un hombre soltero, pero comprometido con su novia desde hace más de 15 años, Lisa Rinehart con quien tiene tres hijos. Su hija mayor es fruto de su noviazgo con la actriz Jessica Lange, con quien sigue manteniendo una relación muy cercana.Paradójicamente, ninguno de sus hijos heredó su pasión y talento por la danza; su hijo varón es jugador de jockey, sus dos hijas pequeñas son buenas gimnastas y la mayor está por entrar a la Universidad.

lunes, 25 de enero de 2010

Napoleón Bonaparte

Napoleón nació el 15 de agosto de 1769 en Ajaccio, capital de la actual Córcega, en una familia numerosa de ocho hermanos, la familia Bonaparte o, con su apellido italianizado, Buonaparte. Cinco de ellos eran varones: José, Napoleón, Lucien, Luis y Jerónimo. Las niñas eran Elisa, Paulina y Carolina. Al amparo de la grandeza de Napolione -así lo llamaban en su idioma vernáculo-, todos iban a acumular honores, riqueza, fama y a permitirse asimismo mil locuras. La madre, María Leticia Ramolino, era una mujer de notable personalidad, a la que Stendhal eligió por su carácter firme y ardiente.
Carlos María Bonaparte, el padre, siempre con agobios económicos por sus inciertos tanteos en la abogacía, sobrellevados gracias a la posesión de algunas tierras, demostró tener pocas aptitudes para la vida práctica. Sus dificultades se agravaron al tomar partido por la causa nacionalista de Córcega frente a su nueva metrópoli, Francia; congregados en torno a un héroe nacional, Paoli, los isleños la defendieron con las armas. A tenor de las derrotas de Paoli y la persecución de su bando, la madre de Napoleón tuvo que arrostrar durante sus primeros alumbramientos las incidencias penosas de las huidas por la abrupta isla; de sus trece hijos, sólo sobrevivieron aquellos ocho. Sojuzgada la revuelta, el gobernador francés, conde de Marbeuf, jugó la carta de atraerse a las familias patricias de la isla. Carlos Bonaparte, que religaba sus ínfulas de pertenencia a la pequeña nobleza con unos antepasados en Toscana, aprovechó la oportunidad, viajó con una recomendación de Marbeuf hacia la metrópoli para acreditarlas y logró que sus dos hijos mayores entraran en calidad de becarios en el Colegio de Autun.
Los méritos escolares de Napoleón en matemáticas, a las que fue muy aficionado y que llegaron a constituir una especie de segunda naturaleza para él -de gran utilidad para su futura especialidad castrense, la artillería-, facilitaron su ingreso en la Escuela Militar de Brienne. De allí salió a los diecisiete años con el nombramiento de subteniente y un destino de guarnición en la ciudad de Valence.

Napoleón Bonaparte - 1º Parte

A poco sobrevino el fallecimiento del padre y, por este motivo, el traslado a Córcega y la baja temporal en el servicio activo. Su agitada etapa juvenil discurrió entre idas y venidas a Francia, nuevos acantonamientos con la tropa, esta vez en Auxonne, la vorágine de la Revolución, cuyas explosiones violentas conoció durante una estancia en París, y los conflictos independentistas de Córcega. En el agitado enfrentamiento de las banderías insulares, Napoleón se creó enemigos irreconciliables, entre ellos el mismo Paoli, al romper éste con la Convención republicana y decantarse el joven oficial por las facciones afrancesadas. La desconfianza hacia los paolistas en la familia Bonaparte se fue trocando en furiosa animadversión. Napoleón se alzó mediante intrigas con la jefatura de la milicia y quiso ametrallar a sus adversarios en las calles de Ajaccio. Pero fracasó y tuvo que huir con los suyos, para escapar al incendio de su casa y a una muerte casi segura a manos de sus enfurecidos compatriotas.
Un joven Napoleón Bonaparte
Instalado con su familia en Marsella, malvivió entre grandes penurias económicas que a veces les situaron al borde de la miseria; el horizonte de las disponibilidades familiares solía terminar en las casas de empeños, pero los Bonaparte no carecían de coraje ni recursos. María Leticia, la madre, se convirtió en amante de un comerciante acomodado Clary, el hermano José se casó con una hija de éste, Marie Julie, si bien el noviazgo de Napoleón con otra hija, Désirée, no prosperó. Con todo, las estrecheces sólo empezaron a remitir cuando un hermano de Robespierre, Agustín, le deparó su protección. Consiguió reincorporarse a filas con el grado de capitán y adquirió un amplio renombre con ocasión del asedio de Tolón, en 1793, al sofocar una sublevación contrarrevolucionaria apoyada por los ingleses; el plan de asalto propuesto a unos inexperimentados generales fue suyo, la ejecución también y el éxito infalible.
En reconocimiento a sus méritos fue ascendido a general de brigada, se le destinó a la comandancia general de artillería en el ejército de Italia y viajó en misión especial a Génova. Esos contactos con los Robespierre estuvieron a punto de serle fatales al caer el Terror jacobino, el 9 Termidor, y verse encarcelado por un tiempo en la fortaleza de Antibes, mientras se dilucidaba su sospechosa filiación. Liberado por mediación de otro corso, el comisario de la Convención Salicetti, el joven Napoleón, con veinticuatro años y sin oficio ni beneficio, volvió a empezar en París, como si partiera de cero.
Encontró un hueco en la sección topográfica del Departamento de Operaciones. Además de las tareas propiamente técnicas, entre mapas, informes y secretos militares, esta oficina posibilitaba el acceso a las altas autoridades civiles que la supervisaban. Y a través de éstas, a los salones donde las maquinaciones políticas y las especulaciones financieras, en el turbio esplendor que había sucedido al implacable moralismo de Robespierre, se entremezclaban con las lides amorosas y la nostalgia por los usos del Antiguo Régimen.
Allí encontró a la refinada Josefina Tascher de la Pagerie, de reputación tan brillante como equívoca, quien colmó también su vacío sentimental. Era una dama criolla oriunda de la Martinica, que tenía dos hijos, Hortensia y Eugenio, y cuyo primer marido, el vizconde y general de Beauharnais, había sido guillotinado por los jacobinos. Mucho más tarde Napoleón, que declaraba no haber sentido un afecto profundo por nada ni por nadie, confesaría haber amado apasionadamente en su juventud a Josefina, que le llevaba unos cinco años. Entre sus amantes se contaba Barras, el hombre fuerte del Directorio surgido con la nueva Constitución republicana de 1795, quien por entonces andaba a la búsqueda de una espada, según su expresión literal, a la que manejar convenientemente para el repliegue conservador de la república y hurtarlo a las continuas tentativas de golpe de estado de realistas, jacobinos y radicales igualitarios. La elección de Napoleón fue precipitada por una de las temibles insurrecciones de las masas populares de París, al finalizar 1795, a la que se sumaron los monárquicos con sus propios fines desestabilizadores. Encargado de reprimirla, Napoleón realizó una operación de cerco y aniquilamiento a cañonazos que dejó la capital anegada en sangre. La Convención se había salvado.
Asegurada la tranquilidad interior por el momento, Barras le encomendó en 1796 dirigir la guerra en uno de los frentes republicanos más desasistidos el de Italia, contra los austríacos y piamonteses. Unos días antes de su partida se casó con Josefina en ceremonia civil, pero en su ausencia no pudo evitar que ella volviera a entregarse a Barras y a otros miembros del círculo gubernamental. Celoso y atormentado, terminó por reclamarla imperiosamente a su lado, en el mismo escenario de batalla.

Napoleón Bonaparte - 2º Parte

Aquel general de veintisiete años transformó unos cuerpos de hombres desarrapados hambrientos y desmoralizados en una formidable máquina bélica que trituró el Piamonte en menos de dos semanas y repelió a los austríacos más allá de los Alpes, de victoria en victoria. Sus campañas de Italia pasarían a ser materia obligada de estudio en las academias militares durante innúmeras promociones. Tanto o más significativas que sus victorias aplastantes en Lodi, en 1796, en Arcole y Rívoli, en 1797, fue su reorganización política de la península italiana, que llevó a cabo refundiendo las divisiones seculares y los viejos estados en repúblicas de nuevo cuño dependientes de Francia. El rayo de la guerra se revelaba simultáneamente como el genio de la paz. Lo más inquietante era el carácter autónomo de su gestión: hacía y deshacía conforme a sus propios criterios y no según las orientaciones de París. El Directorio comenzó a irritarse. Cuando Austria se vio forzada a pedir la paz en 1797, ya no era posible un control estricto sobre un caudillo alzado a la categoría de héroe legendario.
Napoleón en la campaña de Egipto (Antoine Jean Gros)
Napoleón mostraba una amenazadora propensión a ser la espada que ejecuta, el gobierno que administra y la cabeza que planifica y dirige, tres personas en una misma naturaleza de inigualada eficacia. Por ello, el Directorio columbró la posibilidad de alejar esa amenaza aceptando su plan de cortar las rutas vitales del poderío británico -las del Mediterráneo y la India- con una expedición a Egipto. Así, el 19 de mayo de 1798 embarcaba rumbo a Alejandría, y dos meses después, en la batalla de las pirámides, dispersaba a la casta de guerreros mercenarios que explotaban el país en nombre de Turquía, los mamelucos, para internarse luego en el desierto sirio. Pero todas sus posibilidades de éxito se vieron colapsadas por la destrucción de la escuadra francesa en Abukir por Nelson, el émulo inglés de Napoleón en los escenarios navales.
El revés lo dejó aislado y consumiéndose de impaciencia ante las fragmentarias noticias que recibía de Europa. Allí la segunda coalición de las potencias monárquicas había recobrado las conquistas de Italia y la política interior francesa hervía de conjuras y candidatos a asaltar un Estado en el que la única fuerza estabilizadora que restaba era el ejército. Por fin se decidió a regresar a Francia en el primer barco que pudo sustraerse al bloqueo de Nelson, recaló de paso en su isla natal y nadie se atrevió a juzgarle por deserción y abandono de sus tropas, mientras subía otra vez de Córcega a París, ahora como héroe indiscutido.

Napoleón Bonaparte - 3º Parte

En pocas semanas organizó el golpe de estado del 18 Brumario (según la nueva nomenclatura republicana del calendario: el 9 de noviembre) con la colaboración de su hermano Luciano, el cual le ayudó a disolver la Asamblea Legislativa del Consejo de los Quinientos en la que figuraba como presidente. Era el año de 1799. El golpe barrió al Directorio, a su antiguo protector Barras, a las cámaras a los últimos clubes revolucionarios, a todos los poderes existentes e instauró el Consulado: un gobierno provisional compartido en teoría por tres titulares, pero en realidad cobertura de su dictadura absoluta, sancionada por la nueva Constitución napoleónica del año 1800.
Napoleón, Primer Cónsul (Óleo de Antoine Jean Gros)
Aprobada bajo la consigna de «la Revolución ha terminado», la nueva Constitución restablecía el sufragio universal que había recortado la oligarquía termidoriana, sucesora de Robespierre. En la práctica, calculados mecanismos institucionales cegaban los cauces efectivos de participación real a los electores, a cambio de darles la libertad de que le ratificasen en entusiásticos plebiscitos. El que validó su ascensión a primer cónsul al cesar la provisionalidad, arrojó menos de dos mil votos negativos entre varios millones de papeletas. Pero Napoleón no se contentó con alargar luego esta dignidad a una duración de diez años, sino que en 1802 la convirtió en vitalicia. Era poco todavía para el gran advenedizo que embriagaba a Francia de triunfos después de haber destruido militarmente a la segunda coalición en Marengo, y emprendía una deslumbrante reconstrucción interna.

Napoleón Bonaparte - 4º Parte

La heterogénea oposición a su gobierno fue desmantelada mediante drásticas represiones a derecha e izquierda, a raíz de fallidos atentados contra su persona; el ejemplo más amedrentador fue el secuestro y ejecución de un príncipe emparentado con los Borbones depuestos, el duque de Enghien, el 20 de marzo de 1804. El corolario de este proceso fue el ofrecimiento que le hizo el Senado al día siguiente de la corona imperial. La ceremonia de coronación se llevó a cabo el 2 de diciembre en Notre Dame, con la asistencia del papa Pío VII, aunque Napoleón se ciñó la corona a sí mismo y después la impuso a Josefina; el pontífice se limitó a pedir que celebrasen un matrimonio religioso, en un sencillo acto que se ocultó celosamente al público. Una nueva Constitución el mismo año afirmó aún más su autoridad omnímoda.
Napoleón coronado emperador (Cuadro de J. A. D. Ingres)
La historia del Imperio es una recapitulación de sus victorias sobre las monarquías europeas, aliadas en repetidas coaliciones contra Francia y promovidas en último término por la diplomacia y el oro ingleses. En la batalla de Austerlitz, de 1805, abatió la tercera coalición; en la de Jena, de 1806, anonadó al poderoso reino prusiano y pudo reorganizar todo el mapa de Alemania en la Confederación del Rin, mientras que los rusos eran contenidos en Friendland, en 1807. Al reincidir Austria en la quinta coalición, volvió a destrozarla en Wagram en 1809.
Nada podía resistirse a su instrumento de choque, la Grande Armée (el 'Gran Ejército'), y a su mando operativo, que, en sus propias palabras, equivalía a otro ejército invencible. Cientos de miles de cadáveres de todos los bandos pavimentaron estas glorias guerreras. Cientos de miles de soldados supervivientes y sus bien adiestrados funcionarios, esparcieron por Europa los principios de la Revolución francesa. En todas partes los derechos feudales eran abolidos junto con los mil particularismos económicos, aduaneros y corporativos; se creaba un mercado único interior, se implantaba la igualdad jurídica y política según el modelo del Código Civil francés, al que dio nombre -el Código Napoleón, matriz de los derechos occidentales, excepción hecha de los anglosajones-; se secularizaban los bienes eclesiásticos; se establecía una administración centralizada y uniforme y la libertad de cultos y de religión, o la libertad de no tener ninguna. Con estas y otras medidas se reemplazaban las desigualdades feudales -basadas en el privilegio y el nacimiento- por las desigualdades burguesas -fundadas en el dinero y la situación en el orden productivo-. La obra napoleónica, que liberó fundamentalmente la fuerza de trabajo, es el sello de la victoria de la burguesía y puede resumirse en una de sus frases: «Si hubiera dispuesto de tiempo, muy pronto hubiese formado un solo pueblo, y cada uno, al viajar por todas partes, siempre se habría hallado en su patria común». Esta temprana visión unitarista de Europa, quizá la clave de la fascinación que ha ejercido su figura sobre tan diversas corrientes historiográficas y culturales, ignoraba las peculiaridades nacionales en una uniformidad supeditada por lo demás a la égida imperialista de Francia. Así, una serie de principados y reinos férreamente sujetos, mero glacis defensivo en las fronteras, fueron adjudicados a sus hermanos y generales. El excluido fue Luciano Bonaparte, a resultas de una prolongada ruptura fraternal.
A las numerosas infidelidades conyugales de Josefina durante sus campañas, por lo menos hasta los días de la ascensión al trono, apenas había correspondido Napoleón con algunas aventuras fugaces. Éstas se trocaron en una relación de corte muy distinto al encontrar en 1806 a la condesa polaca María Walewska, en una guerra contra los rusos; intermitente, pero largamente mantenido el amor con la condesa, satisfizo una de las ambiciones napoleónicas, tener un hijo, León. Esta ansia de paternidad y de rematar su obra con una legitimidad dinástica se asoció a sus cálculos políticos para empujarle a divorciarse de Josefina y solicitar a una archiduquesa austriaca, María Luisa, emparentada con uno de los linajes más antiguos del continente.

Napoleón Bonaparte - 5º Parte

Sin otro especial relieve que su estirpe, esta princesa cumplió lo que se esperaba del enlace, al dar a luz en 1811 a Napoleón II -de corta y desvaída existencia, pues murió en 1832-, proclamado por su padre en sus dos sucesivas abdicaciones, pero que nunca llegó a reinar. Con el tiempo, María Luisa proporcionó al emperador una secreta amargura al no compartir su caída, ya que regresó al lado de sus progenitores, los Habsburgo, con su hijo, y en la corte vienesa se hizo amante de un general austriaco, Neipperg, con quien contrajo matrimonio en segundas nupcias a la muerte de Napoleón.

Napoleón Bonaparte - 6º Parte

El año de su matrimonio con María Luisa, 1810, pareció señalar el cenit napoleónico. Los únicos Estados que todavía quedaban a resguardo eran Rusia y Gran Bretaña, cuya hegemonía marítima había sentado de una vez por todas Nelson en Trafalgar, arruinando los proyectos mejor concebidos del emperador. Contra esta última había ensayado el bloqueo continental, cerrando los puertos y rutas europeos a las manufacturas británicas. Era una guerra comercial perdida de antemano, donde todas las trincheras se mostraban inútiles ante el activísimo contrabando y el hecho de que la industria europea aún estuviese en mantillas respecto de la británica y fuera incapaz de surtir la demanda. Colapsada la circulación comercial, Napoleón se perfiló ante Europa como el gran estorbo económico, sobre todo cuando las mutuas represalias se extendieron a los países neutrales.

Napoleón Bonaparte - 7º Parte

El bloqueo continental también condujo en 1808 a invadir Portugal, el satélite británico, y su llave de paso, España. Los Borbones españoles fueron desalojados del trono en beneficio de su hermano José, y la dinastía portuguesa huyó a Brasil. Ambos pueblos se levantaron en armas y comenzaron una doble guerra de Independencia que los dejaría destrozados para muchas décadas, pero fijaron y diezmaron a una parte de la Grande Armée en una agotadora lucha de guerrillas que se extendió hasta 1814, doblada en las batallas a campo abierto por un moderno ejército enviado por Gran Bretaña.

Napoleón Bonaparte - 8º Parte

La otra parte del ejército, en la que había enrolado a contingentes de las diversas nacionalidades vencidas, fue tragada por las inmensidades rusas. En la campaña de 1812 contra el zar Alejandro I, Napoleón llegó hasta Moscú, pero en la obligada retirada perecieron casi medio millón de hombres entre el frío y el hielo del invierno ruso, el hambre y el continuo hostigamiento del enemigo. Toda Europa se levantó entonces contra el dominio napoleónico, y el sentimiento nacional de los pueblos se rebeló dando soporte al desquite de las monarquías; hasta en Francia, fatigada de la interminable tensión bélica y de una creciente opresión, la burguesía resolvió desembarazarse de su amo.

Napoleón Bonaparte - 9º Parte

La batalla resolutoria de esta nueva coalición, la sexta, se libró en Leipzig en 1813, la «batalla de las Naciones», una de las grandes y raras derrotas de Napoleón. Fue el prólogo de la invasión de Francia, la entrada de los aliados en París y la abdicación del emperador en Fontainebleau, en abril de 1814, forzada por sus mismos generales. Las potencias vencedoras le concedieron la soberanía plena sobre la minúscula isla italiana de Elba y restablecieron en su lugar a los Borbones, arrojados por la Revolución, en la figura de Luis XVIII.

Napoleón Bonaparte - 10º Parte

Su estancia en Elba, suavizada por los cuidados familiares de su madre y la visita de María Walewska, fue comparable a la de un león enjaulado. Tenía cuarenta y cinco años y todavía se sentía capaz de hacer frente a Europa. Los errores de los Borbones, que a pesar del largo exilio no se resignaban a pactar con la burguesía, y el descontento del pueblo le dieron ocasión para actuar. Desembarcó en Francia con sólo un millar de hombres y, sin disparar un solo tiro, en un nuevo baño triunfal de multitudes, volvió a hacerse con el poder en París.

Napoleón Bonaparte - 11º Parte

Pero fue completamente derrotado en junio de 1815 por los vigilantes Estados europeos -que no habían depuesto las armas, atentos a una posible revigorización francesa- en Waterloo y puesto nuevamente en la disyuntiva de abdicar. Así concluyó su segundo período imperial, que por su corta duración se ha llamado de los Cien Días (de marzo a junio de 1815). Se entregó a los ingleses, que le deportaron a un perdido islote africano, Santa Elena, donde sucumbió lentamente a las iniquidades de un tétrico carcelero, Hudson Lowe. Antes de morir, el 5 de mayo de 1821, escribió unas memorias, el Memorial de Santa Elena, en las que se describió a sí mismo tal como deseaba que le viese la posteridad. Ésta aún no se ha puesto de acuerdo sobre su personalidad mezcla singular del bronco espadón cuartelero, el estadista, el visionario, el aventurero y el héroe de la antigüedad obsesionado por la gloria.

Napoleón Bonaparte - 12º Parte

Napoleón Bonaparte - 13º Parte

Napoleón Bonaparte - 14º Parte

Napoleón Bonaparte - 15º Parte

Napoleón Bonaparte - 16º Parte

Napoleón Bonaparte - 17º Parte


Napoleón Bonaparte - 18º Parte

Napoleón Bonaparte - 19º Parte

Napoleón Bonaparte - 20º Parte

Napoleón Bonaparte - 21º Parte

viernes, 22 de enero de 2010

Audiolibro - Inés del alma mía de Isabel Allende

Audiolibro
Inés del alma mía de Isabel Allende
Esta novela está basada en la vida de Inés Suárez, una mujer extremeña cuyo esposo, Juan de Málaga, viaja al Nuevo Mundo en el s. XVI en busca de El Dorado. Años después ella decide ir en su búsqueda. Cuando recibe la noticia de que su esposo ha fallecido, se une al grupo de conquistadores que pretenden llegar a Chile. La fuerza de Inés le ayuda a sobrevivir ante todo tipo de percances: el viaje en barco, su llegada a Perú y cómo sale airosa de todas las situaciones gracias a sus habilidades femeninas mezcladas con un espíritu masculino. La parte más épica es la que se centra en el instinto de superviviencia cuando se lleva a cabo la travesía hasta Chile y cómo tienen que reaccionar frente al ataque de los indios mapuche, y la parte más amable es una espectacular historia de amor que tiene como protagonista a Pedro de Valdivia: un hombre ambicioso al que Inés consigue dominar y compartir con él la aventura de la conquista de Chile. La intuición femenina les ayuda a superar muchos percances y el amor entre ambos es tan potente que es inimaginable pensar en una separación. Las aspiraciones políticas de Pedro potenciarán la ruptura entre ambos pero la huella que dejará el conquistador en esta mujer fuerte y valiente perdurará hasta el resto de sus días. Los indios nunca llegan a aceptar que los conquistadores españoles se afinquen en sus tierras. Atacan y saquean Santiago y hay que comenzar de nuevo. Inés no se da por vencida y junto a Rodrigo de Quiroga, que ha sido hombre de confianza de Pedro de Valdivia reconstruyen la ciudad. Nace entre ellos una relación distinta, un amor adulto, que no se puede comparar a la relación de complicidad que había existido entre Inés y Pedro, pero que se traduce en estabilidad y confianza.
Aquí tienes los enlaces para bajarlo.

jueves, 21 de enero de 2010

Audiolibro - La lengua de las mariposas y otros relatos

Audiolibro
La lengua de las mariposas y otros relatos
Leidos por el autor.
La lengua de las mariposas es un cuento (o historia) que pertenece al libro titulado ¿Qué me quieres, amor?, cuyo autor es Manuel Rivas. Con ¿Qué me quieres, amor? Manuel Rivas nos trae historias sustraídas de la apariencia cotidiana de la vida y escritas con la sensación de quien roza con los dedos las vísceras y la piel del mundo. Por ¿Qué me quieres, amor? libro de relatos, en el que sobresale el cuento La lengua de las mariposas, Manuel Rivas ganó el Premio Nacional de Narrativa de 1996. El director de cine José Luis Cuerda estrenó (el año 1999) con gran éxito de público y crítica su adaptación cinematográfica con Fernando Fernán Gómez como protagonista.
Cada cuento de este libro es un hechizo urdido por el indiscutible ritmo y sensibilidad de Manuel Rivas. Da nombre a la obra la historia de un enamorado que cambia definitivamente su vida con el atraco a un banco.
En otros relatos es también el amor el protagonista indefinido: el amor del padre que va a trabajar con la preocupación de no saber cómo ni dónde ha pasado su hijo la noche; el amor a la madre, de inefable semejanza, en el recuerdo infantil, a la lechera que pintara Vermeer en 1660; el amor más carnal de Carmiña, con la incómoda presencia de su perro Tarzán; o - ¿por qué no? - el amor compasivo que llega a sentir el lector por el viejo profesor rural de La Lengua de las Mariposas, historia que ha sido adaptada en cine por José Luis Cuerda y Rafael Azcona.
La lengua de las mariposas trata la amistad fraternal entre un escolar y un maestro anarquista, que nace de la mutua curiosidad por la vida de los animales, y que es destrozada por la brutalidad de 1936. La historia de Manuel Rivas esta ambientada en la época en que acaba la 2ª República y estalla la Guerra Civil( 1936).
Aquí tienes el acceso para bajarlo.

domingo, 17 de enero de 2010

Especial de Costa Rica en The History Channel

Estas son algunas de las “curiosidades” que mostrará el documental:
Teatro por Café y Plátanos:
El Teatro Nacional es una de las edificaciones más importantes de Costa Rica, en su interior se encuentra una pintura muy importante. Esta imagen está relacionada con la peculiar manera en que se pudo llevar a cabo la construcción de este teatro.
Parroquia inconclusa:
Desde hace casi cinco siglos los terrenos donde yacen las “Ruinas de Cartago” han sido escenario de diferentes edificaciones en honor al Apóstol Santiago, primer patrono de nuestro país. La parroquia ha sido reconstruida cinco veces y nunca ha sido concluida.

La Declaración de la Independencia llega por correo:

Lo que muy pocos saben es que si la Guerra de independencia no se luchó en Costa Rica, si hubo conflictos y lucha interna para decidir si aceptaban o no la independencia.

El origen de piedras esféricas:

En Costa Rica se encuentran elementos esféricos que no se sabe de su procedencia ya que ni indígenas ni conquistadores dejaron registro. Es realmente un misterio, hasta el material de que están hechas no es de la zona.

Sitio Arqueológico:

El Guayabo, despoblado inexplicablemente: Es uno de los sitios arqueológicos más importantes por el gran tamaño que se ha descubierto en el país. Alberga estructuras arqueológicas como puentes, acueductos, etc. y también el bosque lluvioso. La causa del abandono y la exterminación de este grupo nativo antes de la conquista española aún no se han descubierto.
Francisco Morazán Quesada, dictador o popular:
Lo que muy pocos saben de Francisco Morazán Quesada es que fue Jefe de Estado a la fuerza en el periodo de abril a septiembre de 1842. Fue fusilado por una revuelta popular y no por gente de gobierno. Tres días después de ser fusilado, lo desentierran para verificar que estuviera muerto. Pero no lo encontraron, él paseaba libremente por Costa Rica del brazo de su amante.
Calypsonian, el pregonero del pueblo:
El Calypso limonense es producto de un proceso evolutivo que se extiende hasta el siglo XXI. Es música de origen jamaiquino ejecutada en las áreas rurales, con instrumentos acústicos y que normalmente se cantaba sobre temas relacionados con la vida cotidiana.

Especial de Costa Rica en The History Channel - 1ª Parte

Especial de Costa Rica en The History Channel - 2ª Parte


Especial de Costa Rica en The History Channel - 3ª Parte

Especial de Costa Rica en The History Channel - 4ª Parte

Especial de Costa Rica en The History Channel - 5ª Parte

viernes, 15 de enero de 2010

El manuscrito Voynich

Wilfrid Michael Voynich (1865- 31 de octubrn bibliófilo lituano, nacionalizado norteamericano (su nombre auténtico fue Michal Wojnicz o Wojnics), nacido el 31 de octubre de 1865 en Telschi, provincia de Kaunas (o Kovno), en la actual Lituania. Graduado en química y licenciado en farmacia, estudió en las Universidades de Varsovia y San Petersburgo doctorándose por la Universidad de Moscú.
Acosado por diversas complicaciones políticas (abogó por la independencia de Polonia del yugo ruso) fue encarcelado y en 1885 deportado a Siberia; soportó este suplicio mientras cinco años hasta que se fugó en 1890: huyó a Alemania y se escondió en Hamburgo. Según relató en su biografía vendió su abrigo y sus anteojos para, con la mísera suma que le dieron por ellos, “comprar un pasaje de tercera clase en un barco de carga que transportaba fruta a Londres, un arenque ahumado y un pedazo de pan para acallar el hambre”.
Ya asentado en Londres conoció a una joven irlandesa llamada Ethel Lilian (1864-1960), la quinta hija del matemático y filósofo George Boole con quien se casó en 1902: ambos pasaron bastante tiempo escribiendo y enviando a Rusia literatura revolucionaria y traduciendo al inglés las obras de Marx, Engels y Plejanov (según sus biógrafos hablaba 18 lenguas, aunque todas igual de mal).Obtuvo la ciudadanía británica en 1904 y anglicanizó su nombre, que transformó en Voynich, aunque en sus viajes al continente solía utilizar las partículas “de” y “von” para impresionar a sus clientes.
Por esa época inició a interesarse por los libros, manuscritos y catálogos antiguos: prosperó muy rápidamente (aún no está muy claro el origen de sus recursos baratos iníciales) y estableció un importante comercio de libros raros en Soho Square adonde acudían muchos coleccionistas para conseguir libros descatalogados, raros, incunables o imposibles de encontrar.
En 1912 halló en la biblioteca del colegio jesuita de Villa Mondragone, Italia, el manuscrito que hoy lleva su nombre y que compró a bajo precio junto con otros manuscritos y libros antiguos (parece ser que la orden necesitaba desesperadamente el dinero para arreglar el colegio); intentó descifrar su contenido remitiendo copias del mismo a diversos expertos, aunque sin resultado alguno.
En noviembre de 1914, a punto de iniciar la guerra, embarcó en el célebre paquebote SS Lusitania —hundido por un submarino mientras la contienda— y se mudó a Nueva York con parte de su gran colección de libros, donde siguió con su oficio de librero especializado en textos raros hasta su fallecimiento en 1930. (Con el tiempo prosperó tanto que llegó a abrir oficinas y delegaciones en París, Florencia y Varsovia).
Se le considera uno de los presuntos autores del Manuscrito Voynich no sólo puesto que siempre ocultó el sitio en donde pretendió “encontrar” el manuscrito (”un castillo en el Sur de Europa” según su versión oficial, “situado en Austria” según sus comentarios a Newbold) más bien puesto que tenía amplios conocimientos de química, era experto en obras raras, manuscritos, incunables y en poco tiempo llegó a ser, sin experiencia previa alguna, una gran figura en este difícil campo.
Es posible —aunque hoy ya no se puede comprobar— que su fino olfato para las buenas compras (y posteriores mejores ventas) se basase en su capacidad para convencer a un ignorante propietario, siempre necesitado de liquidez, del escaso valor de los “viejos libros” que pretendía venderle… “viejos libros” por los que algún rico caprichoso pagaría después, en la tranquilidad de su tienda, una auténtica fortuna.

En 1912 el librero inglés Wilfrid Voynich descubrió en la vieja biblioteca del colegio jesuita de Mondragone, cerca de Roma, un extraño documento: un rarísimo manuscrito depositado allí 250 años antes por el famoso erudito, jesuita y criptólogo alemán Athanasius Kircher (16011680). El documento, al que según su numeración le faltaban 28 páginas, era un volumen con gruesas tapas de pergamino (en formato 27 por 15 cm) que conservaba todavía 230 páginas de texto manuscrito fácilmente legible; en él podían verse dibujos con tinta de color que representaban extrañas flores, esquemas astrológicos, “mujercitas” desnudas bañándose en extraños lagos de tinta, algo que semejaban intestinos o tubos, arabescos, estrellas y otros extraños diseños no identificados.


Según una carta que le acompañaba fechada en agosto de 1666, Kircher lo habría recibido de su antiguo alumno Johannes Marcus Marci, rector de la Universidad de Praga, ya que el libro habría formado parte de la biblioteca del emperador Rodolfo II (15521612), gran aficionado al ocultismo y las artes mágicas, quien lo habría adquirido en el año 1586 por la nada despreciable suma de 600 ducados. Kircher no logró traducirlo: lo mismo le había ocurrido años antes al sabio Johannes de Tepenecz (Jacobus Horcicky de Tepenecz alias Sinapius, 1575-1622), alquimista checo de humilde origen que llegó a ser responsable de la farmacia real y favorito del emperador Rodolfo II, quien incluso llegó a dejar su firma en uno de los márgenes cuando el libro pasó a ser propiedad suya a la muerte del emperador. Kircher, ante su completo fracaso, depositó el manuscrito en una biblioteca de los jesuitas para que los eruditos de tiempos posteriores lo estudiasen. Allí estuvo olvidado casi 250 años sin que nadie lo leyese.
El emperador Rodolfo, aficionado a la magia y a la alquimia, los relojes y las excentricidades, fue el mecenas de gran cantidad de sabios, místicos y eruditos de todo tipo (muchos de ellos simples estafadores sin escrúpulos) que pasaron por su corte en gran cantidad y con muy distintos propósitos; fue también el patrón del gran astrónomo danés Tycho Brahe —a quien cedió en 1599 el castillo de Benatek para sus estudios estelares— y posteriormente lo sería del matemático imperial Johannes Kepler. Algunos años antes (15841588) su corte habría recibido fugazmente al matemático, erudito, criptógrafo y espía inglés John Dee quien, posiblemente (aunque sin ninguna seguridad), fuese quien le hiciese entrega del manuscrito después de haber intentado traducirlo en vano.

El manuscrito Voynich - 1ª Parte

El documento, según su aspecto y contenido superficial, parecía un completo herbario, una obra de alquimia o incluso un tratado astrológico tardomedieval aunque algunos detalles de los dibujos (como los peinados) parecían acotar el período de su elaboración entre los años 1470 y 1550 tal como D’Imperio hizo notar acertadamente en 1976. Tras reconocer en él un valioso documento Voynich pidió a los más afamados criptógrafos y especialistas de la época una traducción de su contenido, poniendo en circulación fotografías del documento; desgraciadamente ninguno de ellos logró encontrar una solución válida: en el manuscrito se podían reconocer constelaciones (como las Híades, Tauro y la brillante estrella Aldebarán), aparecían diagramas astronómicos y se representaban plantas desconocidas o imaginarias, pero no había nada que aportase pistas fiables o arrojase más luz sobre el asunto.

El manuscrito Voynich - 2ª Parte

A la muerte de Voynich (1930) el manuscrito pasó a ser propiedad de su esposa Ethel Lillian quien, ajena a la controversia sobre su contenido, lo guardó en la caja fuerte de un banco hasta su fallecimiento en 1960. Ese año sus albaceas lo subastaron y fue adquirido por el librero Hans P. Kraus, quien lo puso a la venta por nada menos que 160.000 dólares de la época; quizá debido a que no encontró ningún comprador (era excesivamente caro si sólo contenía un herbario) en 1969 lo donó a la Biblioteca Beinecke de Manuscritos y libros raros (Universidad de Yale), en donde permanece custodiado y puede ser admirado en la actualidad.

El manuscrito Voynich - 3ª Parte

El análisis de una página del manuscrito pone de manifiesto que ha sido escrito en algún tipo de “clave” desconocida (esto es, ha sido encriptado), pero es que además el documento está cifrado: ha sido escrito en caracteres distintos a los latinos que todos usamos, idioma o lengua que ha sido bautizada con el nombre de voynichés. D’Imperio indicó que algunos de estos caracteres son de clara procedencia alquímica (como los signos 4, 4º, 8 ó 2), otros tienen relación con la astrología y otros pocos son abreviaturas latinas medievales sin duda alguna.

Documental sobre El manuscrito Voynich - 1ª Parte

Documental sobre El manuscr Voynich - 2ª Parte

Documental sobre El manuscrito Voynich - 3ª Parte

Documental sobre El manuscrito Voynich - 4ª Parte

miércoles, 13 de enero de 2010

Experimento Philadelphia

El denominado Experimento Philadelphia, ha entrado dentro de la leyenda de los fenómenos “extraños” por méritos propios, ya que los hechos acaecidos en un supuesto experimento secreto dirigido por la U.S. Navy, no dejan de ser, cuanto menos, sorprendentes. El susodicho, habría tenido lugar en los astilleros navales de Philadelphia, Pennsylvania, el 28 de octubre de 1943 y de haberse producido, en cierta manera se podría considerar que fue realmente un fracaso por los motivos que detallaremos a continuación.
El código militar para denominar este proyecto era Proyecto Rainbow (Arcoiris) que era a su vez un código compartido por otro proyecto sobre un radar de sigilo que se estaba probando en el prototipo de un nuevo avión, el Lockheed U2, que se desarrollaría como avión espía en la década de los 50. Ahora bien, no existen pruebas de que tuvieran nada que ver ambos proyectos. El Proyecto Rainbow habría tenido lugar en un pequeño destructor de escolta de la II Guerra Mundial, con el objetivo final de hacerlo totalmente invisible a la detección por parte del enemigo, en principio a las minas (magnéticas) o cualquier clase de radar pero no se descartaba la invisibilidad óptica del destructor.

Nikola Tesla

El origen del proyecto. A finales de los años 30, un brillante ingeniero eléctrico llamado Nikola Tesla, originario de Croacia pero residente en Estados Unidos desde 1884 y uno de los más grandes inventores del S.XX. en las disciplinas de la electricidad y el magnetismo, afirmó haber completado una teoría dinámica de la gravedad, que básicamente explica la gravedad como una mezcla de ondas electromagnéticas longitudinales y transversales. Estos razonamientos, calaron hondo en un grupo de trabajo que experimentaba con los campos electromagnéticos en la Universidad de Chicago, donde se estaban iniciando las investigaciones sobre la posibilidad de la invisibilidad a través del uso de campos eléctricos y magnéticos. Este proyecto se habría trasladado en 1939 al Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton. En un momento determinado, se afirmó haber conseguido la invisibilidad de pequeños objetos, con lo que se presentó al gobierno de los Estados Unidos. Los militares, al estar el país en guerra, vieron el potencial de esta nueva tecnología y decidieron sufragar el curso de las investigaciones a fin de direccionarlas en el sentido que les convenía: su aplicación a la industria bélica. Esta fue la base del proyecto que nos atañe, y que estaba dirigido por el Dr. Franklin Rinehart, como aplicación militar a las teorías de Albert Einstein sobre los campos unificados o “teoría general de la gravitación y electricidad”. Ésta, publicada por primera vez entre 1925 y 1927 en revistas científicas alemanas, postula la naturaleza interrelacional de las fuerzas que constituyen la radiación electromagnética y la gravedad. A través de una aplicación un tanto “sui generis” de la teoría, se creía posible, con el equipamiento especializado adecuado y la suficiente energía, curvar la luz alrededor de un objeto y esencialmente convertirlo en invisible. La Armada, al corriente de las posibilidades, decidió dar luz verde al desarrollo del proyecto. El buque elegido para llevar a cabo el experimento fue el U.S.S. Eldridge (DE-173). Puesto en servicio en el astillero de Nueva York el 27 de agosto de 1943, inició “oficialmente” las primeras pruebas en julio de 1943 y las finalizó el 12 de agosto del mismo año. Ahora bien, otras fuentes insisten en que realmente las pruebas tuvieron lugar el 28 de octubre de 1943, pero una serie de evidencias “oficiales”, parecen determinar lo contrario. Según el cuaderno de bitácora y el diario de guerra del buque, se informaba de lo siguiente:

• el U.S.S. Eldridge permaneció en Nueva York, en Long Island, hasta el 16 de septiembre, cuando zarpó a las Bermudas.

• Entre el 18 de septiembre y el 15 de octubre, estuvo realizando entrenamientos de combate en la zona.

• El 18 de octubre formó parte de un convoy que se dirigía a Nueva York, donde permaneció hasta el 1 de noviembre.

• Desde el 1 de noviembre y hasta el día siguiente, formó parte de un convoy a Norfolk y el 3 de noviembre zarpó a Casablanca.

• El 22 de noviembre arribó a Casablanca, donde estuvo hasta el 29 de noviembre, cuando regresó de nuevo a Nueva York en otro convoy y llegó el 17 de diciembre.

• Desde el 17 de diciembre hasta el 31 del mismo mes, viajó a Norfolk con otros cuatro buques de la U.S. Navy.

Como podemos ver, según la versión oficial, el 28 de octubre, de ninguna de las maneras en el U.S.S Eldridge pudo haberse realizado experimento alguno en Philadelphia, porque éste se encontraba en Nueva York, con lo que la versión oficial es que nunca tuvo lugar dicho experimento. Sin embargo, otros proyectos secretos, como el Proyecto Manhattan (desarrollo de la bomba atómica) oficialmente, nunca tuvieron lugar. De hecho, la U.S. Navy insistió en que todo lo que se tomó como un experimento fantástico de invisibilidad, era sencillamente una confusión con otro en que se pretendía hacer a los buques invisibles a las minas magnéticas mediante un proceso que se denominó degaussing. La U.S. Navy lo definió como: “… un proceso en el cual, se instala un sistema de cableado eléctrico alrededor de la circunferencia del casco del buque, de proa a popa y por las bordas de babor y estribor. Una corriente eléctrica medida, pasa a través de esos cables para anular el campo magnético del buque. El equipamiento para el degaussing fue instalado en el casco de varios buques de la U.S. Navy a fin de que, cuando se encontraran en lugares en los que podía haber minas magnéticas, estas fueran neutralizadas…”

El Proyecto Filadelfia - Parte 1

El Proyecto Filadelfia - Parte 2

El experimento. Ateniéndonos a los hechos, estos se habrían iniciado en junio de 1943, cuando en el destructor de escolta U.S.S. Eldridge, código naval DE-173, es modificado para transportar toneladas de equipamiento electrónico, entre el que se incluirían dos generadores masivos de 75 Kv cada uno, montados en el lugar que debería ocupar la torreta de cañones de proa, y que distribuían su potencia a través de cuatro bobinas montadas en cubierta. Tres transmisores RF de 2 megavatios cada uno, 3.000 tubos amplificadores 6L6 (empleados para canalizar los campos de las bobinas de los dos generadores), circuitos de sincronización y modulación… fueron empleados para generar campos electromagnéticos masivos que, correctamente configurados, serían capaces de curvar las ondas de luz y de radios alrededor del buque, haciéndolo invisible. El experimento tendría lugar en los astilleros de Philadelphia, en el mar y al menos en una ocasión, fue visible para la tripulación del mercante de la marina S.S. Andrew Furuseth, uno de los cuales Carlos Miguel Allende, conocido como Carl Michael Allen, escribió tres cartas al astrónomo Dr. Morris K. Jessup en los 50 describiendo lo que había podido ver: una de las muchas fases del Experimento Philadelphia. A las 09:00 horas del 22 de julio de 1943, se activaron los generadores recién instalados en el buque y los campos electromagnéticos se empezaron a conformar. Según diferentes testigos, una bruma verde empezó a cubrir lentamente al U.S.S. Eldridge, lo que dificultaba la visión del buque. De repente, la bruma que lo cubría desapareció y con ella, el U.S.S. Eldridge: en el lugar en que hacía un momento se encontraba el barco, ahora no había más que aguas agitadas. Los oficiales de la U.S. Navy y científicos adscritos al proyecto, marineros y testigos, quedaron maravillados, ya que el buque había desaparecido ante sus ojos. Pero los militares aún se sorprendieron más al descubrir que también había desaparecido del radar: era completamente invisible. Todo había salido a pedir de boca y unos quince minutos después, ordenaron a los hombres de la tripulación, apagar los generadores. Ahora el efecto era el contrario: lentamente fue apareciendo la bruma verde y con ella el U.S.S. Eldridge empezó a materializarse. Sin embargo, algo había ido mal. Cuando el personal de tierra subió a bordo, los miembros de la tripulación estaban desorientados y con evidentes síntomas de náuseas. Esa tripulación fue inmediatamente retirada y se consiguió otra tripulación de repuesto para llevar a cabo un segundo experimento: en lugar de conseguir la invisibilidad total, ahora se pretendía hacer desaparecer al buque únicamente del radar, con lo que se debía modificar el equipamiento. El 28 de octubre de 1943, a las 17:15 horas, se llevó a cabo la prueba final en el U.S.S. Eldridge. El los generadores del campo electromagnético se activaron y el buque fue prácticamente invisible. Únicamente el tenue contorno del casco permanecía a la vista, en el agua. Todo parecía ir correctamente los primeros segundos, cuando de repente una cegadora luz azul hizo desaparecer al barco. En cuestión de segundos, éste apareció de repente a 600 kilómetros, concretamente en la base naval de la U.S. Navy en Norfolk, Virginia, donde permaneció por cuestión de minutos a la vista del perplejo personal de la base. Y así como apareció en Virginia, desapareció de nuevo y volvió a aparecer en el punto de origen, en los astilleros navales de Philadelphia. Esta vez, los efectos en la tripulación fueron más serios: mareos muy violentos, personal que desapareció por completo, otros que simplemente se volvieron locos o padecieron esquizofrenia severa, y lo más terrorífico fue el hallazgo de cinco miembros de la tripulación fundidos completamente con la estructura de metal de la proa del buque. Los supervivientes nunca fueron los mismos, y permanecieron una suerte de amnesia total. Lo que iba a ser un experimento de camuflaje electrónico, se convirtió, por azar, en una teletransportación accidental de un barco entero y su tripulación a una gran distancia del lugar de origen y por espacio de varios minutos.

El Proyecto Filadelfia - Parte 3

El Proyecto Filadelfia - Parte 4

El secreto se hace público. Los detalles de este suceso, se hacen públicos de una forma un tanto particular. La única fuente que transmitió lo sucedido fue el susodicho Carl Allen en sus misivas al astrónomo Morris K. Jessup, al que únicamente había visto en una audiencia en la que éste ofreció una lectura de uno de sus libros. Por alguna razón, debió pensar que podía confiar en él aquel secreto. El 13 de enero de 1955, éste recibió una carta de un tal Carlos Miguel Allende en la que se informaba de un extraño suceso ocurrido unos años atrás y del que él mismo fue testigo. Detallaba la aparición y desaparición del U.S.S. Eldridge, como lo vio todo desde el buque mercante en el que servía, el S.S. Andrew Furuseth, mencionaba a otros miembros de la tripulación con la que sirvió, a fin de dar credibilidad a su historia, e incluso narraba los destinos de algunos de los tripulantes del buque sometido al experimento, incluyendo el caso de uno de ellos, que durante una pelea en un bar, desapareció por completo. Jessup respondió a Allende vía postal, demandándole más evidencias para corroborar la historia, como por ejemplo fechas y detalles específicos de una historia que cuanto menos, se aventuraba fantástica. La respuesta llegó unos meses después, si bien ahora quien remitía la carta era Carl Michael Allen e informaba que no disponía de las pruebas demandadas pero que se sometería a una sesión de hipnosis en la que podría, seguramente, transmitir de forma fehaciente lo acontecido. Jessup decidió acabar con aquello, y cortó la correspondencia con el supuesto testigo. En la primavera de 1957, la Office of Naval Research, contacta con Jessup y le pide estudiar el contenido de un paquete que habían recibido. Al presentarse, un atónito Jessup encuentra que en el paquete hay una copia en papel de un libro sobre OVNIS que él mismo escribió años atrás y que se había enviado a la Office of Naval Research envuelto en un papel que ponía Felices Pascuas. El libro contenía anotaciones en los márgenes, escritas en tres colores de tinta diferentes, pertenecientes a tres individuos diferentes, de los cuales sólo uno anotó su nombre: Jemi. Los otros dos sujetos, fueron clasificados como Mr. A y Mr. B y las anotaciones hacían referencia a dos tipos de “personas” viviendo en el espacio y discuten las afirmaciones plasmadas por Jessup en su libro, discurriendo hasta relacionarlas con el Experimento Philadelphia. Basándose en la escritura, se pudo identificar a Mr. A como Carlos Allende, de quien Jessup había recibido dos cartas. En base a esto, la Office of Naval Research pidió a Jessup que les proporcionara la dirección de Carlos Allende, pero comprobaron que ésta correspondía a una granja abandonada. También le informaron que una empresa denominada Varo Corporation iba a publicar de nuevo su libro con las misteriosas anotaciones (el libro se llamaba The case for the UFO) y las dos cartas que había recibido. Parece ser que la edición no superó las 100 copias y únicamente se distribuyeron entre personal seleccionado de la Armada. El propio Jessup recibió tres para su uso personal.

El Proyecto Filadelfia - Parte 5

¿Es real la historia? Los detractores, escépticos y otros buscadores de la verdad, encuentran en esta historia, numerosos indicios sobre su falsedad, ya que realmente parece sacada de una película de ciencia ficción. Para empezar, tenemos el hecho de que la única fuente que atestigua todo lo ocurrido es una única persona, que no aporta pruebas que puedan corroborar la historia y nunca se ha podido disponer de alguna de ellas (si existiera). Todos los escritos posteriores, como los del conocido Charles Berlitz, contienen material copiado de libros de ciencia ficción. En un artículo publicado en la revista Fate Magazine, en 1980, Robert Goerman (el articulista) afirmaba que Carlos Allende / Carl Allen, era en realidad Carl Meredith Allen, de New Kensington, Pennsylvania, un personaje muy inteligente pero mentalmente inestable, capaz de haberse inventado una historia tan fantástica como aquella. Si es cierto, la verdad es que entonces difícilmente podría alguien creer semejantes hechos como reales. Si vamos al aspecto científico de lo sucedido, nos encontramos con hechos que son todavía más discutibles. Si bien Albert Einsteisn nunca desarrolló por completo su teoría de los campos unificados, si llegó a realizar diferentes variaciones de ésta hasta que falleció en 1955. Un profundo estudio de la física durante ese período y posteriormente, demuestra que las teorías de Einstein son del todo imposibles, con lo que sabiendo que formaban parte de la base del proyecto, éste nunca pudo producir un resultado satisfactorio e incluso un “accidente” como el de la teletransportación. A día de hoy sabemos que no existe mecanismo conocido por el que un campo eléctrico o magnético o tan siquiera cualquier otro tipo de fuerza en la Tierra pueda curvar o reflectar la luz. En esa línea, la teoría del ingeniero Nikola Tesla sobre la dinámica de la gravedad, que contenía indicios sobre la posibilidad de realizar un viaje espacio – tiempo, y que fue otra de las bases del Experimento Philadelphia, ha sido rebatida en la actualidad por diferentes estamentos de la comunidad científica que a raíz de todo lo aportado desde el punto de vista científico, consideran el proyecto desde otra perspectiva. Para éstos, los generadores que se adaptaron al buque, no fueron diseñados para distorsionar el tiempo o conceptos similares. Esos generadores estarían concebidos para crear un efecto “espejismo”, convirtiendo al buque en invisible al ojo humano. Estos generadores de alta frecuencia, calentarían el aire y el agua alrededor del barco, provocando que el espejismo fuera real y ocultara el buque de la vista, siendo físicamente detectable únicamente por la estela que se apreciaba detrás de la niebla verde se afirma se vio en el lugar. Hay que decir que existen otros científicos que afirman lo contrario, ya que la descripción del sistema montado en el U.S.S. Eldridge, que emplearía la gravedad como forma de combar la luz alrededor del buque, es en teoría posible, ya que el Sol provoca precisamente eso, que la luz se curve ligeramente a su alrededor debido a la masa que posee y según la teoría, el tiempo; al igual que un agujero negro, cuya masa es tan elevada y su poder de atracción gravitacional tan alto, que absorbe por completo a la luz. Pero obviamente, sería necesario conseguir un poder gravitacional superior al del Sol o de un agujero negro, algo que podemos considerar como imposible. Otro punto que se considera como parte rebatible de la historia, es el desarrollo temporal de la misma. El U.S.S. Eldridge permaneció en el puerto de Nueva York hasta septiembre de 1943. El experimento de octubre habría tenido lugar cuando el buque se encontraba tomando parte en sus maniobras de las Bahamas. Además, en una reunión de veteranos del U.S.S Eldridge celebrada en abril de 1999, estos confirmaron que jamás recalaron en Philadelphia. Corrobora este hecho la existencia, a disposición del público en general, del informe de acción en la II Guerra Mundial del buque, que incluye las anotaciones del cuaderno de bitácora, en un microfilm, codificado como objeto # NRS-1978-26 en el U.S. Naval Historical Center situado en el Washington Navy Yard. Sin embargo, la Armada norteamericana, ha negado siempre el acceso a los documentos relacionado con el caso, de forma completa, lo que ha servido únicamente para convencer a los interesados en el caso de que los hechos fueron realmente ciertos y que existe (y existió) una conspiración para tratar de ocultar la verdad. ¿Por qué motivos? Entre otros, porque la tecnología empleada es de común uso actualmente en el ejército norteamericano o, por ejemplo, por las millonarias indemnizaciones que demandarían las familias de los afectados. ¿Qué pudo suceder? Explicaciones alternativas. El investigador Jacques Valle, descubrió que a bordo del U.S.S. Engstrom, que se hallaba anclado al lado del Eldridge en 1943, fue puesto a disposición de las autoridades navales para proceder a realizarle una operación de degaussing, con el objetivo de hacerlo indetectable a los torpedos y minas magnéticas. Valle explica que lo trabajos realizados en el Engstrom, de una forma un tanto enrevesada podrían haber influenciado en la historia del Experimento Philadelphia. Un veterano que sirvió a bordo del Engstrom, confirmó que el Eldridge podría haber viajado de Philadelphia a Norfolk y volver en un solo día en aquella época, cuando para los mercantes era imposible. La razón la encontramos en un secreto de guerra: existía una serie de canales (el Chesapeake y el Delaware) que unían ambos puntos y que se encontraban vedados únicamente para el uso militar y con un conocimiento de su existencia limitado para los civiles, ya que se pretendía ocultar su existencia debido a que en aquella zona se habían avistado recientemente submarinos alemanes, con lo que para poder proteger a la flota, se movía a los buques por estos canales de forma continua. Este mismo veterano, afirmaba ser, además, el mismo hombre que Allende afirmaba haber visto desaparecer en la pelea del bar. La explicación para este hecho es muy sencilla: cuando la pelea finalizó, los camareros, amigos suyos, le sacaron por la puerta de atrás del bar antes de la llegada de la policía, porque era menor de edad. Ellos mismos declararon que el muchacho había desaparecido, sencillamente para no meter en líos al chico. En términos más especulativos y paranormales, un personaje, Al Bielek, que realmente se llama Edward A. Cameron, proclamó que se encontraban en el muelle en el momento en que el Eldridge se encontraba en el “hiperespacio” vía Norfolk, cuando él también dio un salto dimensional espacio – tiempo y acabó, tras un período de severa desorientación, en la estación de la Fuerza Aérea de Mountauk Point, Long Island en 1983, habiendo experimentado no sólo la teletransportación, sino un salto en el tiempo. Pero en el año 2003 se le desmontó la historia cuando un equipo de investigadores le siguió la pista y averiguó que todo era una patraña. Sea cierto o no, lo cierto es que aún a día de hoy, el conocido como Experimento Philadelphia, sigue provocando acaloradas discusiones entre los defensores y los detractores de lo sucedido, dejando la puerta abierta a la posibilidad de que realmente, los viajes espacio – tiempo, sean una realidad.

Ciencia al desnudo - La máquina del tiempo

La máquina del tiempo: En este capítulo de Ciencia al desnudo, nos reanudar varios documentales sobre viajes en el tiempo, además y UNE A Los Tres Grandes científicos Qué están un favor de la Posibilidad de Crear una máquina del tiempo. Michio Kaku, Ronald Mallett y Stephen Hawking.

Michio Kaku, Cree en la Posibilidad de los viajes en el tiempo, por medio de los agujeros de gusano, portales que Podrían ser temporales y espaciales. El control de Estos agujeros de gusanos Aún es desconocido, pero por medio de energías exóticas Podría ser posible el control de ellos.

Ronald Mallett, en la que cree que por medio de láseres, Puede desdoblar el tejido espaciotemporal para abrir asi un portal espaciotemporal, en la que sólo Sería posible viajar al pasado en el momento de la Creación de la primera máquina del tiempo.

Hawking: Durante esta serie, nos Hará ver El corazón de este campo llamado astronomía, y para conocerla mejor hay que escudriñar al principio un su nacimiento de este campo de la ciencia que ha Dado a la humanidad tanto, desde el principio del homo sapiens eran simples curiosos de los cielos Así Creando mitos hasta nuestros días con Teorías vanguardistas, y es por ello que en este capítulo se centrará meramente en los Principios de la cosmología, como fue descubriéndose hallazgos que hoy día son los pilares de la astronomía, y gracias que a ello, comprenderemos mejor el corazón de la Astrofísica, y los misterios que esconden en ella.Así que de forma un tanto filosófica, reflexiva y divulgativa el señor Hawking nos llevara al mundo fascinante del cosmos.

Ciencia al desnudo - La máquina del tiempo - 1 º Parte

Ciencia al desnudo - La máquina del tiempo - 2 ª Parte

Ciencia al desnudo - La máquina del tiempo - 3 ª Parte

Ciencia al desnudo - La máquina del tiempo - 4 ª Parte

Ciencia al desnudo - La máquina del tiempo - 5 ª Parte

domingo, 10 de enero de 2010

Cacho Buenaventura

Un tipo orgulloso de haber nacido en Cruz del Eje, a 120 kilómetros al noroeste de esta capital, hijo de "Tata" ferroviario, y "mamá aguantadora" y ama de casa. "De Esas Que se levantaban antes que el sol, que amasaban el pan, que nos daba Escobazos Cuando hacia falta, y que nos dio a mí ya mis hermanos la mejor etapa de nuestras vidas". Doña Blanca. "Una criolla tan guapa, que se despertaba rogando que el día Esté bravo para pelearla". Una madre que "se cargó la casa a la espalda" cuando, a don Nene, La huesuda sí se lo llevo. Y a los 47 años. La familia es su gran tema. De La Sangre y la del barrio. El universo con tonada de Traslasierra donde se Apoya el humor de Cacho Buenaventura. Que cuenta chistes, sí. Pero no de esos cortitos, sueltos, tipo revista Hortensia, como se estila en la capital mediterránea, sino de ésos que van apenas en mechaditos largas, historias coloridas. De su tierra de siestas religiosas, de procesiones polvorientas y de noches de bailes en piso de tierra y en alpargatas.

"Bueno, yo no considero el humor como una carrera. Yo no trabajo de Cacho Buenaventura, soy Cacho Buenaventura. Y estoy convencido de que el Tata Dios Quería que yo fuera esto. A los 19 años en el ferrocarril Estaba trabajando con una pala, Estaba contento y ... y de repente el Tata Dios me despierta esta vocación ... porque en realidad yo no soy un cómico, soy un tipo gracioso. Y así han pasado tantos años de complicidad con la gente. No sé si Todos tienen esa suerte ...", reflexiona Buenaventura, para quien "Como decía mi tata, Esto no es una carrera de velocidad, sino de resistencia". "Yo no persigo ni brillar ni llegar primero. Lo único que hago es subir al escenario a Hacer lo mío y Dios y pedirle una inspiración para decir cosas que alegren a la gente, para que se sienta reconfortada de estar ahí, en ese momento en ese lugar, que no es casualidad, Porque por algo nos juntamos ".

Compilado de chistes de Cacho Buenaventura - 1 º Parte

Compilado de chistes de Cacho Buenaventura - 2 º Parte

Compilado de chistes de Cacho Buenaventura - 3 º Parte

Compilado de chistes de Cacho Buenaventura - 4 º Parte

Compilado de chistes de Cacho Buenaventura - 5 º Parte

Compilado de chistes de Cacho Buenaventura - 6 º Parte

Compilado de chistes de Cacho Buenaventura - 7 º Parte

Compilado de chistes de Cacho Buenaventura - 8 ª Parte

Compilado de chistes de Cacho Buenaventura - 9 ª Parte

Compilado de chistes de Cacho Buenaventura - 10 ª Parte

Compilado de chistes de Cacho Buenaventura - 11 ª Parte

Compilado de chistes de Cacho Buenaventura - 12 ª Parte

domingo, 3 de enero de 2010

Pérez Celis

Nació en San Telmo en 1939, y apenas se supo destinado a la creación artística invirtió el orden de su nombre y apellido: de Celis Pérez pasó a auto promocionarse como Pérez Celis, en un gesto que tal vez preanuncia su excentricidad y su originalidad. Según contaba él mismo, escuchando tomar lista a su maestra –que invertía, como se sigue haciendo todavía hoy, el nombre y el apellido de sus alumnos–, nació su nombre de artista. A los quince años ingresó a la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano, y allí conoció a Leopoldo Presas, Líbero Badii, Juan Batlle Planas y Santiago Cogorno, sus maestros.
Por su cuenta, es decir, al margen de la escuela, estudió con Delia Sifone, que fue discípula de Emilio Pettoruti.

VINCENT TRIPTICO

Técnica mixta sobre tela178 cm x 163 cm

Miami, 2003
TRACING ASTOR

Técnica mixta sobre tela178 cm x 163 cm

Miami, 2003


Entrevista realizada por Tamir Lotan para PROTOYPOS – Programa emitido por Canal à. cámara: Tamir Lotan montaje y post: Nicolas Merkin en memoria de Perez Celis (1939-2008)

ETERNAL NATURE

Técnica mixta sobre tela153 cm x 168 cm

Miami 2002


LUCES ETERNAS

Técnica mixta sobre tela202 cm x 172 cm

Miami, 2002


Aquí la intro al documental "Perez Celis" en conversaciones con Eduardo Montes-Bradley. El documental fue dirigido por el mismo bajo el pseudónimo Mimí Derba y rodado en el studio del pintor

Conferencia realizada por Pérez Celis en el Consejo Deliberante de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Pérez Celis - Conferencia - 1ª Parte

Pérez Celis - Conferencia - 2ª Parte

Pérez Celis - Conferencia - 3ª Parte

Maria Fux Homenaje a Perez Celis - palabras de Orlando Barone